20 jun. 2013

Taller junto a estudiantes del FINES de San Fernando


El pasado 14 de junio el equipo de extensionistas del proyecto “El derecho a tener derechos” coordinó un taller sobre violencia institucional, del cual participaron jóvenes que cursan sus estudios secundarios en el marco del programa FINES, en una Escuela de  San Fernando. La jornada, propuesta en el marco de la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional, contó con el acompañamiento de Raquel Witis, la mamá de Mariano Witis, asesinado por la policía en el 2000.

El encuentro comenzó pasadas las 18 horas y fue abierto por Raquel. El 21 de septiembre de 2000 su hijo Mariano fue tomado como rehén por Darío Riquelme para cubrirse de la Policía, que lo perseguía tras un asalto a un banco en San Isidro. Luego de que Darío se rindiera, ambos jóvenes fueron fusilados por la espalda por Rubén Champonois. A la violencia policial siguió  la violencia judicial. En 2003, un fallo discriminatorio  del Tribunal Oral en lo Criminal n°3 de San Isidro condenó al agente de la Bonaerense a ocho años y medio de prisión por la muerte de Mariano, pero lo absolvió por la muerte de Darío. Si bien luego la causa llegó a Casación donde se condenó al ex cabo Champonois por ambas muertes, el comportamiento del Tribunal  de primera instancia expresa la faceta judicial de una estigmatización que empieza por criminalizar a la pobreza, dando licencia para matar a la Policía.

El objetivo principal del taller fue visibilizar y problematizar la violencia policial, como continuidad de las diversas violencias con las que se miden las pibas y los pibes en los barrios. A partir de esto, se abrió el taller con una dinámica que proponía como disparador el interrogante sobre cuáles son las violencias que recaen sobre los y las jóvenes.
Alrededor de la imagen de  una visera, el afiche se fue completando con palabras que expresaban los conflictos y vivencias  de pibas y pibes de los barrios: discriminación, falta de contención, violencia de géneros, estigmatización por parte de las vecinas y vecinos, narcotráfico, violencia entre jóvenes, acoso de la policía, detenciones arbitrarias, persecución, armados de causas,  entre otras.


Luego, se trabajó en grupos con imágenes para debatir sobre situaciones concretas de violencia institucional, reflexionando acerca de aquellas prácticas abusivas, discriminatorias y sistemáticas  con las que se encuentran las pibas y los pibes. También, se marcaron aquellos actores que intervienen habilitando esas prácticas, y legitimando la violencia policial: los medios de comunicación, la Justicia, así como otros sectores de la sociedad que estigmatizan y criminalizan a la juventud por la pertenencia a determinado barrio, por su forma de vestir, de divertirse o simplemente de habitar el espacio público.


“Ninguna vida vale más que la otra”, concluyó Raquel, desmantelando con simpleza los discursos que critican “los derechos humanos de los delincuentes” o que justifican la violencia institucional cuando la víctima es alguien que cometió un delito. Fue su aporte al debate que se dio a lo largo del taller al plantearse el problema del delito en los barrios,  y de la sospecha que se levanta sobre algunos pibes y pibas del barrio o de otros barrios, a quienes muchas veces se los encasilla sin problematizar que pueden ser, ellos y ellas, sujetos de otras violencias.